MANANTIAL MINDFUL

DESCUBRE EL MANANTIAL QUE BROTA CUANDO DEJAS DE TAPAR LO QUE YA ES

Con los pies en la tierra, el corazón en llamas y la mente abierta.

¿quién soy?

Y si has llegado hasta aquí, probablemente quieras saber algo más que mi profesión, mis títulos o lo que hago.

Quieres saber por qué.

Por qué terminé dedicándome a esto. Por qué miro el mindfulness de esta manera. Y qué camino tuve que recorrer para llegar hasta aquí.

No tengo una respuesta definitiva para quién soy.

Pero sí tengo una historia que contarte.

¿DE DÓNDE VENGO?

Y he tardado casi medio siglo en entender que mi hogar no es un lugar.

Es un latido que me lleva de vuelta a mí.

Estudié Trabajo Social por vocación. Desde niña tenía claro que quería aliviar el sufrimiento del mundo.

Durante años pensé que para conseguirlo tenía que mirar hacia fuera: ayudar, cuidar, sostener, resolver. Y durante mucho tiempo fui experta en poner a cualquier otra persona por delante de mí.

Hasta que entendí que, si no sabía cómo estar conmigo, difícilmente podía acompañar a otros a estar consigo mismos.

Así que empecé a buscar dentro.

mi cuento

Hay cosas que no sé explicar hablando. Así que un día las escribí.

Érase una vez que se era una niña NO consciente, en permanente búsqueda de ella misma, de mi misma. Estaba viviendo una travesía de retorno a casa pero no contaba con mapa, ni dirección alguna, ni siquiera tenía una mínima idea del camino que había de tomar. Vagaba por el mundo perdida, asustada, sola… Una soleada tarde de primavera en la que estaba ensimismada observando cómo las mariposas se posaban sobre las flores, algo que no pude identificar pasó velozmente por mi lado, rozándome el brazo; en ese mismo experimenté una sensación que nunca antes había sentido…fue como un escalofrío que recorrió mi cuerpo de abajo hacia arriba para tornarse en chispa que me incendió por dentro. Sin darme tiempo a pensar, mi instinto hizo que me levantara del suelo como un resorte y de repente me vi corriendo tras algo que ni siquiera había podido llegar a ver, pero que me llamaba a gritos. Hasta ese día habían sido gritos silenciosos, o quizás es que mis oídos habían estado sordos…pero esta vez los podía oír perfectamente.

Corrí por el bosque tan rápido como pude para no perder de vista aquello que estaba persiguiendo y que aún no sabía qué era. En una fracción de segundo me percaté de que era algo parecido a un conejo y se estaba metiendo en una gran madriguera…¡Qué extraño!…nunca antes la había visto a pesar de haber estado paseando infinidad de veces por aquél lugar…

Me acerqué rápidamente y algo dentro de mi me dijo: -«¡¡SALTA!!»- y justo cuando iba a hacerlo una voz gritó: -«¡PARA, STOP! ¿Dónde te crees que vas, desgraciada?» Busqué con la mirada de donde provenía semejante grito porque allí no parecía haber nadie….y ahí estaba él; un pequeño ciempiés que alzaba sus patitas con intención de detenerme.

-«¿Y qué hay ahí dentro?»-pregunté presa de la curiosidad. -«¡Nada que te importe, ni que te interese ni que necesites!» – me espetó de mal humor-«Tu estás muy bien aquí arriba. Si entras en ese agujero ya no podrás volver a ver tu mundo tal y como lo conoces….Además, acércate y mira un poco ahí dentro»-me dijo endulzando el tono de voz para intentar convencerme-«…es un lugar muy oscuro y frío; hay muchísima humedad y para más inri, huele mal. No parece un lugar demasiado agradable ¿verdad?¿En serio te planteas siquiera entrar ahí?»-me dijo en su intento por persuadirme.

-«Caray, pues…mucha gracias por tu advertencia, agradezco tu preocupación y consejos, aunque hay algo muy dentro de mi, no sé qué es, que me dice que debo saltar. Así que, por primera vez en mi vida, ME voy a hacer caso». -«Como entres ahí ya no habrá vuelta atrás, piénsalo bien; después no digas que no te lo advertí»-me avisó el pequeño gusano. -«Muchas gracias por todo; encantada de haberte conocido pero esta vez voy a escucharME. Adiós». Y tras despedirme, salté al interior de la madriguera mientras oía como el gusano refunfuñaba: «Bah….ahí va otra «hierbas».

Me despierto y soy consciente de que he dejado de caer. He llegado al fondo de la madriguera. Alguien me susurra al oído: «Despierta, desperta, esnatu, wake up» …

CONTINUARÁ…





Desmontando creencias heredadas (de 2ª, 3ª o 4ªmano)

Mi cuento (parte 2)




La práctica no cambió nada.
Me cambió a mí.
Y eso lo cambió todo.


Y esta soy yo.
No sé si esto cuenta como presentación, pero es lo único que sé hacer: decir la verdad.

No soy la típica guía que te habla de calma.
No creo en suavizar el dolor.
Creo en sentarte con él.
Mirarlo. Respirarlo.
Y quedarte.

No te enseño a relajarte.
Te acompaño a quedarte contigo…
incluso cuando lo único que quieres es salir corriendo.

Y TODAVÍA ESTOY DE CAMINO

No sé si algún día encontraré una respuesta definitiva a la pregunta de quién soy. Cada vez me interesa menos encontrarla.

Quizá porque he aprendido que no necesito llegar a ninguna versión final de mí misma para poder estar aquí.

Sigo aprendiendo. Sigo observando. Sigo equivocándome. Sigo volviendo.

Sigo en el camino.

Y quizá por eso puedo acompañarte en el tuyo. No desde un lugar al que ya llegué, sino desde el lugar en el que me encuentro ahora.
Cada historia tiene su propia travesía. Tú ya has empezado a conocer la mía.
¿Te atreves a ahondar en la tuya?

ATRÉVETE A MOJARTE