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Comparto artículos, opiniones e información acerca del Mindfulness, neurociencia e inteligencia emocional.
¿qué es mindfulness?
Cuando hablamos de Mindfulness nos referimos a una capacidad universal que posee todo ser humano: la de atender. El Mindfulness tiene que ver con la ATENCIÓN. Disertemos un ratito sobre ella:
Diré que, en mi opinión, es una de las habilidades humanas menos valorada, a pesar de que resulta, si no la más importante, una de las que más deberíamos cuidar y atender, valga la redundancia. Y eso ¿por qué? te preguntarás. Bien, sigamos con este enfoque. Ahora te pregunto yo a ti: de todo lo que sucede a tu alrededor y/o en tu interior, ¿de qué puedes ser consciente?
TIC TAC, TIC TAC….

Pues consciente, consciente sólo puedes ser de aquello a lo que prestas atención. Todo lo demás sucede, claro está, el mundo sigue girando aunque tu no seas consciente de ello. No somos el centro del Universo (siento ser yo quien te lo diga, si es que lo creías así, pero alguien tenía que hacerlo).
Y ¿por qué es tan importante prestar atención? Porque solamente vas a poder actuar, decidir, intervenir, hacer algo sobre aquello de lo que seas consciente. No puedes hacer nada sobre algo de lo que no eres consciente, al menos no conscientemente, no con una intención clara.
¿Y sabes otra cosa más? Tu verdad, tus recuerdos, lo que crees sobre ti y sobre los demás, lo que crees que sucedió, tu biografía, tu vida….la concibes y creas ¿entorno a qué? A aquello que percibes, a aquello de lo que eres consciente, a aquello en lo que has depositado tu atención. Por lo tanto, allí donde lleves tu atención se convierte de inmediato en tu realidad.

Y sigo preguntándote ¿eres consciente de a qué lugares, situaciones, vivencias, ideas, emociones, noticias, personas….atiendes?¿Dónde colocas tu atención? ¿Qué conforma tu realidad?
Esa es tu elección y responsabilidad. Lee bien: R E S P O N S A B I L I D A D , que no es lo mismo que culpa….un sentimiento que tenemos muy interiorizado y trabajaremos con Mindfulness, porque sí, seguimos hablando de Mindfulness aunque ya haga rato que no lo mencione. Bien, poder de elección y responsabilidad. Dos temas importantes a tener en cuenta en todo este proceso, quédate con ellos.
La práctica del Mindfulness es un camino que nos conduce hacia el cultivo de la ATENCIÓN de un modo muy concreto: sin juicio, con curiosidad por lo que sucede en el momento en el que sucede, es decir, en el presente, el único momento real en el que tenemos la oportunidad de actuar y que nos permite conectar con nuestro interior y con el mundo que nos rodea. Veamos algunas definiciones del concepto, su autor y la evolución a lo largo del paso del tiempo:Definiciones del concepto de Mindfulness
| Watts | 1957 | «La atención plena es una total claridad y presencia de la mente, activamente pasiva, en la que los sucesos vienen y van como reflejos en un espejo. Nada se refleja excepto lo que es» (Barnard y Curry, 2011) |
| Thera | 1962 | «Mindfulness es la clara y resuelta conciencia de lo que en realidad nos ocurre, a nosotros y en nosotros, en los momentos sucesivos de percepción» (Bishop et al., 2004) |
| Thich Nhat Hanh | 1975 | «Mindfulness es mantener la conciencia habitando la realidad presente» (Brown y Ryan, 2003) |
| Langer | 1989 | «Mindfulness es un proceso cognitivo que emplea la creación de nuevas categorías, apertura a nueva información y conciencia de más de una perspectiva» (Cardaciotto, Herbert, Forman, Moitra y Farrow, 2008) |
| Kabat-Zinn | 1990 | «Atención plena es la habilidad de centrar la atención de un modo particular: en un objeto, en el momento presente, y sin juzgar» (Davies, 2010) |
| Teasdale et al. | 2002 | «La utilización intencionada de la atención para establecer una configuración alternativa del procesamiento de la información» (Fennell, 2004) |
| Gunaratana | 2002 | «Mindfulness es observación sin juicio, sin criticar, es un proceso sutil que uno usa en un momento determinado, un estado en el cual uno es observador y participante de la experiencia al mismo tiempo» (García-Campayo y Demarzo, 2015) |
| Brown y Ryan | 2003 | «Una atención abierta o receptiva a la toma de conciencia de los eventos y experiencias» (Germer, 2011) |
| Baer | 2003 | «Mindfulness captura una cualidad de la consciencia que se caracteriza por claridad y vividez de la experiencia y del funcionamiento actual en contraste con estados de menor conciencia, menos despiertos, del funcionamiento automático o habitual que puede ser crónico para muchas personas» (Germer, 2005) |
| Kabat-Zinn | 2003 | «La conciencia que surge de prestar atención, de forma intencional a la experiencia tal y como es en el momento presente, sin juzgarla, sin evaluarla y sin reaccionar a ella» (Baer, 2003) |
| Hayes y Shenk | 2004 | «La habilidad mental para focalizarse en la percepción directa e inmediata del momento presente con un estado de conciencia no enjuiciadora, suspendiendo voluntariamente la retroalimentación cognitiva evaluativa» (Gilbert, 2005) |
| Bishop et al. | 2004 | «Un tipo de toma de conciencia centrada en el presente, que no elabora y no enjuicia, en la cual los pensamientos, emociones o sensaciones que emergen en el campo atencional son reconocidos y aceptados tal y como son», «un proceso de regulación de la atención en el que se emplea una cualidad de conciencia que no elabora pensamientos sobre la experiencia que ocurre en el momento presente y se despliega una relación con la propia experiencia con una orientación de curiosidad, de apertura y aceptación de la que se obtiene un auto-conocimiento», «la autorregulación de la atención que conlleva atención sostenida, re-enfoque de la atención e inhibición de un proceso de elaboración mental […] una habilidad meta-cognitiva» (Gilbert, 2010) |
| Germer | 2005 | «Conciencia momento a momento, conciencia de la experiencia presente con aceptación» (Gilbert y Procter, 2006) |
| Vallejo | 2006 | «Atención y conciencia plena, presencia atenta y reflexiva, es una experiencia meramente contemplativa, se trata de observar sin valorar, aceptando la experiencia tal y como se da» (Goetz, Keltner y Simon-Thomas, 2010) |
| Simón | 2008 | «Mindfulness es una capacidad humana universal y básica, que consiste en la posibilidad de ser conscientes de los contenidos de la mente momento a momento» (Grossman, 2011) |
| Cardaciotto et al. | 2008 | «Tendencia a ser conscientes de las propias experiencias internas y externas en el contexto de una postura de aceptación y no enjuiciamiento hacia esas experiencias» (Grossman y Dam, 2011) |
| Grossman | 2011 | «La experiencia en la que de forma deliberada se toma conciencia con una mente abierta de la experiencia percibida momento tras momento y que de forma general requiere un refinamiento mediante la práctica sistemática; que se caracteriza por una investigación no analítica, ni discursiva de la experiencia que transcurre; que se sostiene con actitudes como la amabilidad, la tolerancia, la paciencia y el coraje; y es significativamente diferente a estados cotidianos de toma de conciencia» (Gunaratana, 2002) |
| Grossman y van Dam | 2011 | «La práctica o proceso de investigación activa que de forma inherente conlleva dimensiones cognitivas, afectivas, de actitudes, e incluso dimensiones éticas y sociales» (Hayes y Shenk, 2004) |
| Sauer | 2012 | «La habilidad de observar desapasionadamente la experiencia del momento presente de forma abierta y sin enjuiciar» (Jopling, 2000) |
Si hacemos una puesta en común de todas las definiciones, podríamos concluir con que Mindfulness es un estado de conciencia en el que nuestra atención está plenamente centrada en lo que acontece en ese mismo momento presente (pensamientos, emociones, sensaciones). La forma de prestar atención es intencional y no enjuiciadora hacia nada de lo que suceda, será con aceptación y sin apego ni rechazo hacia nada de lo ocurre.
¿Te animas a cultivar Mindfulness conmigo?
Los 4 ELEMENTOS que nos equilibran
Los elementos no son solo fuerzas de la naturaleza. También viven en nosotros, reflejando nuestras emociones, necesidades y movimientos internos. Aprender a reconocerlos, equilibrarlos e invocarlos conscientemente en nuestras prácticas, nos ayuda a reconectar con lo más auténtico de nuestro ser. Cuando los cuatro elementos se integran en nosotros, creamos un ecosistema interno de armonía. Agua para sentir, fuego para actuar, tierra para sostenernos, y aire para soltar.
En Manantial Mindfulness, no seguimos una fórmula rígida, sino que te invitamos a escuchar tu cuerpo, tus emociones, tus ciclos. A veces necesitarás más tierra para estabilizarte, otras, más fuego para moverte, o más aire para despejarte. Y eso también es parte del camino: aprender a conocerte a través de lo natural.

agua: fuente de vida
El agua, esencial y profunda, se convierte en el núcleo de nuestro enfoque Mindfulness. Es mucho más que un simple elemento: es el origen de toda vida, el flujo constante que conecta, transforma y renueva. En su transparencia, el agua refleja la claridad que buscamos en nuestras mentes; en su movimiento, nos enseña la fluidez necesaria para adaptarnos a los cambios; y en su quietud, encontramos la serenidad que anhelamos en nuestra vida diaria.
Simboliza la capacidad de fluir con el momento presente, de abrazar la vida tal y como es, sin resistencia. Tal como un manantial cristalino que sacia nuestra sed física, la práctica de la atención plena calma las turbulencias de nuestra mente y nutre las raíces más profundas de nuestro ser.
El agua tiene la capacidad de moldearse, de adaptarse sin perder su esencia. Cuando encuentres obstáculos en tu camino, puedes aprender del agua: rodear las piedras, fluir hacia nuevos cauces y seguir avanzando. Este movimiento natural nos recuerda la importancia de aceptar la vida con una mentalidad abierta y flexible, cultivando la capacidad de respuesta en lugar de reaccionar.
el agua como fuente de claridad
¿Alguna vez has contemplado un lago en calma? Su superficie es como un espejo, devolviéndonos una imagen pura y sin distorsiones. Así es nuestra mente cuando practicamos Mindfulness: una mente clara y serena que nos permite ver las cosas tal y como son, sin juicios ni distracciones.
la fluidez del agua: vivir con ligereza
La rigidez crea resistencia, mientras que la fluidez del agua nos enseña a vivir con ligereza y adaptabilidad. En el camino del Mindfulness, aprendemos a fluir con la vida en lugar de luchar contra ella. Esto no significa resignación, sino un reconocimiento consciente de que todo es impermanente, al igual que el agua que siempre encuentra un camino.
Practicar la fluidez en nuestra vida diaria implica soltar aquello que no podemos controlar y confiar en nuestra capacidad de adaptarnos a cualquier situación. Así como el agua sigue su curso, podemos aprender a navegar los desafíos con aceptación y resiliencia.
la serenidad del agua: un refugio interior
El agua, en su quietud, nos ofrece un refugio de paz y tranquilidad. Al conectar con nuestra respiración y nuestro momento presente, podemos acceder a ese espacio interno de calma que siempre está disponible para nosotros. Imagina por un momento un río suave, corriendo lentamente en un entorno natural. Esa imagen es una metáfora de cómo puede sentir nuestra mente cuando estamos en armonía con nosotros mismos.
Mindfulness es una práctica que nos invita a beber de este manantial interior, a detenernos, a escuchar el sonido del agua corriendo en nuestra propia conciencia, ya encontrar en ella el descanso necesario para renovarnos.
cómo conectar con el agua a través del mindfulness
Aquí te comparto algunas formas de integrar la energía del agua en tu práctica diaria:
- Meditación Guiada con el Sonido del Agua : Escucha el sonido de un arroyo o una cascada mientras meditas. Deja que ese sonido sea tu ancla, guiando tu atención al momento presente.
- Visualización : Durante tu práctica, imagina un río cristalino que fluye dentro de ti, llevando consigo cualquier tensión o preocupación.
- Rituales con Agua : Usa el agua en tus prácticas diarias como símbolo de renovación. Lava tus manos o tu rostro conscientemente, sintiendo cómo te liberas de lo viejo para dar paso a lo nuevo.
- Conexión con la Naturaleza : Si es posible, visite un cuerpo de agua cercano. Ya sea el mar, un lago o un simple estanque, permítete observar su movimiento y dejarte inspirar por su calma.
el agua como maestro en la vida consciente
El agua no se esfuerza por fluir; simplemente lo hace. Este principio natural puede ser nuestra guía. Cuando enfrentamos momentos de dificultad o incertidumbre, recordamos que dentro de nosotros también existe un manantial inagotable de calma y serenidad al que siempre podemos regresar.
Ya eres agua; no hace falta que te conviertas en nada nuevo, solo que seas consciente de ello. Fluye, adapta, nutre. En el camino del Mindfulness, el agua es más que un símbolo: es un recordatorio constante de quiénes somos y de lo que podemos llegar a ser.

fuego: el corazón y la transformación
El fuego simboliza la pasión, la motivación y el coraje para encender el cambio. Es la chispa que impulsa tu transformación personal y te conecta con tu propósito.
El fuego es mucho más que calor o luz; es el latido vibrante de nuestra energía interna, esa fuerza que arde dentro de ti y que te impulsa a moverte, a crecer, a transformarte. Piensa por un momento en una hoguera encendida en la oscuridad de la noche. Su calor reconforta, su luz guía, y sus llamas danzan con una energía que contagio. Así es el fuego que habita en ti: un recordatorio de que dentro de tu corazón está la chispa que puede encender cualquier cambio que desees en tu vida.
El fuego simboliza la pasión, ese ardor que te hace levantarte cada mañana con ganas de perseguir lo que amas, de dar lo mejor de ti, de desafiar lo que parecía imposible. Es esa energía que no se rinde, que te impulsa a decir: «Puedo hacerlo, estoy listo». Pero el fuego no solo impulsa, también transforma. En su calor, todo lo viejo se consume, dejando espacio para algo nuevo, algo más auténtico, algo más tuyo.
el coraje de encenderte
Encender tu fuego interno requiere valentía. No siempre es fácil enfrentarse a lo que realmente queremos o necesitamos cambiar. A veces, el miedo a salir de nuestra zona de confort nos hace apagar esas llamas antes de que puedan brillar. Pero recuerda: el fuego no necesita ser enorme para tener poder. Una pequeña chispa puede ser suficiente para iniciar un incendio de transformación.
Este coraje no se trata de eliminar el miedo, sino de atravesarlo. Es decidir, con cada respiración consciente, alimentar ese fuego con lo que importa: tus sueños, tus valores, tus metas. Es permitir que esa luz interna te guía, incluso cuando el camino no es claro.
tu fuego, tu propósito
El fuego también tiene una voz, y esa voz te susurra tu propósito. ¿Qué te hace vibrar? ¿Qué te llena de emoción y sentido? Esa es la señal de que estás conectado con tu fuego interno. Permítete escucharlo. Tal vez sea un proyecto que ha postergado, una pasión que aún no ha explorado, o simplemente el deseo de vivir con más intensidad y autenticidad.
El fuego transforma todo lo que toca, pero lo hace con intención. Te invita a quemar lo que ya no sirve: viejas creencias, miedos, dudas, resentimientos. Es un proceso liberador, aunque a veces incómodo. Sin embargo, al otro lado de esas llamas está la renovación, una versión de ti mismo más alineada con quien realmente eres.
cultivar el fuego en tu vida
¿Cómo puedes conectar con este elemento poderoso en tu práctica de mindfulness y en tu día a día?
- Respiración Energizante : Usa tu respiración como combustible para encender tu fuego interno. Prueba ejercicios de respiración consciente donde imagina que cada inhalación aviva una pequeña llama en tu corazón.
- Visualización de la Llama : Durante una meditación, visualiza una llama brillante en tu interior. Permite que crezca con cada exhalación, quemando todo lo que ya no necesitas.
- Actos Conscientes : El fuego necesita acción. Haz algo hoy, por pequeño que sea, que te acercas a tus metas. Cada paso alimenta tu llama.
- Rituales de Liberación : Escribe en un papel aquello que quieres dejar atrás y quémalo (de forma segura). Observa cómo el fuego transforma ese peso en cenizas.
el poder transformador del fuego
El fuego nos recuerda que el cambio no es algo que debemos temer, sino abrazar. Así como el oro se purifica en el fuego, tú también puedes salir de cada experiencia más fuerte, más brillante, más auténtica. Cuando conectas con este elemento, despiertas esa fuerza indomable que vive dentro de ti y que te dice: “Estoy listo para transformarme”.
El fuego es tu pasión, tu energía, tu propósito. Déjalo arder, déjalo brillar. Que sea la llama que ilumina tu camino y el calor que nutre tu corazón.

tierra: la estabilidad y el enraizamiento
La tierra nos recuerda la importancia de estar presentes, anclados en el aquí y ahora. Con mindfulness, puedes encontrar estabilidad emocional y una conexión profunda con la vida. La tierra es nuestro hogar, nuestro sustento, nuestra base. Representa todo aquello que nos sostiene y nos recuerda quiénes somos. Cuando piensas en la tierra, imagina sus raíces profundas.
La tierra nos invita a detenernos, a escuchar el pulso de la vida bajo nuestros pies. Con su fuerza silenciosa, nos enseña que estar anclados no significa inmovilidad, sino presencia: estar aquí, ahora, viviendo cada momento con plena conciencia. En un mundo que a menudo nos empuja a correr, a hacer, a pensar sin descanso, la tierra nos llama a enraizarnos, a recordar que somos parte de algo más.
el enraizamiento: volver a ti mismo
Conectar con la tierra es volver a ti mismo. Es sentir el suelo bajo tus pies y recordar que, pase lo que pase, siempre tienes un lugar al que regresar: el momento presente. ¿Alguna vez ha caminado descalzo sobre la hierba o la arena y tiene sentido cómo la energía de la tierra te envuelve?
Mindfulness nos ayuda a cultivar esta conexión. Cuando practicas la atención plena, es como si plantaras raíces en el aquí y ahora. Dejas de luchar contra lo que fue o preocuparte por lo que vendrá, y simplemente te permites ser. Esta estabilidad emocional te da la fuerza para afrontar la vida con calma, sin dejarte llevar por las tormentas de la mente.
La estabilidad en un mundo cambiante
La tierra nos enseña que incluso en medio de la incertidumbre, podemos encontrar un centro de paz y equilibrio. Piensa en una montaña: sólida, inamovible, pero al mismo tiempo parte de un ecosistema en constante cambio. Tú también puedes ser esa montaña, estable en tus valores y emociones, pero flexible ante los desafíos que llegan.
La estabilidad no significa que no cambies, sino que encuentras un punto fijo desde el cual te adaptas. Es el equilibrio entre la quietud y el movimiento, entre el ser y el hacer. Al practicar Mindfulness, descubres que la verdadera estabilidad no depende de las circunstancias externas, sino de la conexión que cultivas contigo mismo.
Cómo conectar con la tierra en tu práctica
Puedes integrar la energía de la tierra en tu vida y en tu práctica de mindfulness de diversas formas:
- Meditación de Enraizamiento : Siéntate con los pies firmes en el suelo. Imagina raíces creciendo desde tus pies hacia el centro de la tierra. Con cada respiración, siente cómo esas raíces te sostienen y te llenan de estabilidad.
- Contacto con la Naturaleza : Camina conscientemente al aire libre, sintiendo el suelo bajo tus pies. Nota las texturas, los sonidos, los aromas. Deja que la tierra te recuerde la importancia de estar presente.
- Atención Plena en las Tareas Diarias Haz actividades simples como plantar una flor o tocar la tierra con tus manos, sintiendo su textura y su energía. Estas acciones pueden ser profundamente reconfortantes y conectarte con el momento presente.
- Cuerpo como Ancla : Usa las sensaciones de tu cuerpo para enraizarte. Nota el peso de tu cuerpo contra la silla o la sensación de tus manos descansando sobre tus piernas. Estas experiencias físicas son un recordatorio de que siempre puedes regresar a ti mismo.
La tierra como maestra de vida
La tierra nos enseña lecciones valiosas. Nos muestra que, para crecer, primero debemos echar raíces profundas. Nos recuerda que no necesitamos apresurarnos: los procesos más hermosos y duraderos son los que toman su tiempo. Y sobre todo, nos invita a vivir con gratitud por todo lo que nos sostiene, desde lo más pequeño hasta lo más inmenso.
En la estabilidad de la tierra se encuentra un refugio. En su enraizamiento descubres tu fortaleza. Al caminar con los pies firmemente plantados en el aquí y ahora, te conectas no solo con la vida, sino contigo mismo.
aire: soltar y libertad
El aire, siempre en movimiento, nos recuerda que la vida está hecha para fluir, no para aferrarnos. Invisible pero esencial, nos enseña el poder de soltar aquello que ya no nos sirve y de vivir con la ligereza que trae la aceptación. Así como el aire entra en nuestro cuerpo para nutrirnos y luego se va, liberándonos de lo que no necesitamos, también podemos aprender a soltar las cargas emocionales, las expectativas y los miedos que nos frenan.
Soltar no es renunciar, es liberar. Es dejar espacio para que la vida siga su curso natural, sin intentar controlarla o resistirnos a ella. Cuando practicamos el desapego, aceptamos que no todo está en nuestras manos y que aferrarnos a lo que no podemos cambiar solo nos ancla al sufrimiento. El aire nos inspira a confiar, a vivir en el presente con la certeza de que cada exhalación es una oportunidad de renovación.
El arte del desapego
El desapego no significa alejarnos de lo que amamos, sino relacionarnos con ello desde la libertad y la aceptación. Es soltar la necesidad de controlar, de que las cosas sean de una manera específica, y abrazar la realidad tal y como es. Tal como el viento no se aferra a las hojas que arrastra, nosotros podemos aprender a dejar ir los pensamientos, emociones y expectativas que nos pesan.
Esta práctica nos invita a vivir con ligereza, a liberarnos de las cargas del pasado y a soltar la ansiedad por el futuro. Cuando dejamos de aferrarnos, encontramos espacio para la serenidad, la gratitud y el equilibrio. El aire nos enseña que soltar no es perder, sino ganar la libertad de ser plenamente nosotros mismos.
Aceptar para fluir
Aceptar no significa conformarse, sino reconocer lo que es, sin juicio ni resistencia. Es mirar la vida con claridad y entender que todo es impermanente, que todo está en constante movimiento. Al igual que el aire, que no se detiene ni se aferra, la aceptación nos permite fluir con la vida, abrazando cada experiencia con apertura y confianza.
Prácticas para Conectar con el Aire y Soltar
prácticas para conectar con el aire y soltar
Incorporar la energía del aire en tu práctica diaria puede ayudarte a cultivar el desapego y la aceptación:
- Respiración Consciente
Dedica unos minutos a observar tu respiración. Siente cómo el aire entra y sale de tu cuerpo. Con cada exhalación, visualiza que estás liberando algo que ya no necesitas: tensiones, miedos o pensamientos repetitivos. Permite que el aire te limpie y te renueve. - Meditación del Viento
Siéntate en silencio e imagina un viento suave recorriendo tu mente y tu cuerpo. Deja que ese viento se lleve todo aquello que te pesa o te ata. Con cada respiración, siente cómo te vuelves más ligero, más libre. - Movimiento en Armonía
Practica ejercicios conscientes como yoga o caminatas meditativas, enfocándote en el ritmo de tu respiración. Nota cómo cada movimiento y cada exhalación te ayudan a soltar y fluir con más ligereza. - Conexión con el Aire en la Naturaleza
Encuentra un lugar donde puedas sentir el aire en su forma más pura: un parque, la playa o la montaña. Cierra los ojos y permite que el viento acaricie tu piel. Imagina que el aire se lleva tus preocupaciones y te devuelve calma y claridad.
el aire como maestro del cambio
El aire nos enseña que no podemos detener el cambio, pero sí podemos aprender a movernos con él. Nos recuerda que, al igual que una hoja se deja llevar por el viento, nosotros también podemos confiar en la vida y dejar que nos lleve a donde necesitamos estar.
El aire nos invita a vivir con desapego, a soltar con confianza y a aceptar con el corazón abierto. En su ligereza encontramos libertad, y en su constante movimiento aprendemos a fluir con la vida, sin resistencias ni cargas innecesarias. Déjate inspirar por el aire y permite que sea tu guía hacia una vida más plena y consciente.
